Simplemente con oir palabras de la boca de otros, es posible entender aquello que siempre supe, conversar para compartir, vivir para interactuar. La puerta del entendimiento, es la sabiduria del silencio y por ende, aquel que no sabe oir, jamás podrá entender, solo una cosa se necesita... Cerrar los oidos, los ojos y la boca...
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